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¡3 buenas razones para practicar Teúrgia con pocas cosas!

Está admitido que la alta magia constituye un conjunto de prácticas complejas que necesitan un gran volumen de material para la ceremonia y mucho espacio. Esta visión parcial no está en consonancia con las más altas enseñanzas de la teúrgia, cuyo verdadero objetivo es simplemente darle a la inteligencia humana una dimensión divina sin que algún artificio sobrenatural sea necesario…

Los primeros Teúrgos

Con lo poco lo que nos queda de las tradiciones paganas que han utilizado la alta magia con fines espirituales, como el Orfismo, Zoroastrismo o incluso la mística de Eleusis, nos hacemos una idea a veces deformada de ritos antiguos.

Imaginamos que las ceremonias mágicas de esas lejanas épocas eran ruidosos y animados bacanales. Esto es en parte lo que cuenta la historia, pero en realidad, los ritos que nos han llegado, y cuya naturaleza era esencialmente profana, eran una especie de kermeses simbólicas como existieron incluso en la Edad Media. Estas fiestas religiosas, destinadas al pueblo ignorante y servil representaban solo un lejano eco simbólico de lo que se desarrollaba realmente en el secreto de los templos iniciáticos.

Cuando las pesadas puertas de los santuarios se cerraban, los ruidos externos desaparecían en favor del silencio y la inmovilidad. Los gruesos muros podían entonces albergar ceremonias sagradas a las se entregaron sacerdotes y teúrgos, de acuerdo con directivas que han sobrevivido solo a través de filiaciones iniciáticas orales muy discretas.

¿Rito o ceremonia?

En las vías mágicas, se habla forzosamente mucho de los rituales y de su eficacia. Se piensa que el ritual constituye la base indispensable para el buen funcionamiento de las invocaciones o evocaciones mágicas, algo que es cierto para una parte al menos.

Se olvida sin embargo que hay una diferencia real entre un rito y una ceremonia. Practicamos rituales cada día sin darnos cuenta de ello. Por ejemplo, el hecho de cepillarnos los dientes después de cada comida es un gesto cargado de sentido, es de hecho un rito destinado a la higiene bucal. Pero este rito no es de hecho una ceremonia. No se entra al cuarto de baño vestido de seda pronunciando fórmulas kabalísticas…

Incluso si el aspecto ceremonial de las operaciones de alta magia tiene un rol que jugar en la puesta en condición y en la imaginación de los practicantes, es por lo menos secundario con respecto al estado de conciencia místico requerido en tales circunstancias…

Se puede entonces recordar que en el nivel más avanzado de la vía mágica, el practicante más experimentado se apegará al mínimo, tanto en lo gestual como en las palabras. La experiencia y el tiempo le darán un gusto por la sobriedad y la simplicidad.

Aunque no he sido un particularmente fanático del programa de entrenamiento mágico de Franz Bardon (lo explico en mi formación sobre teúrgia). Debo reconocer que este autor ha explicado perfectamente en qué consiste la actitud interior del mago, así como las capacidades parapsíquicas que debe exhibir en el acto mágico.

¿Fenómeno sobrenatural u operación metafísica?

La vía mágica es una de las tradiciones espirituales que ha sido la más contaminada con elementos folklóricos populares. Es también la vía hermética que toca más el imaginario infantil. Ella activa necesariamente expectativas irracionales y temores inconscientes, dando origen a imágenes sorprendentes, como la aparición de entidades, las manifestaciones demoniacas o espectrales y otras fenomenologías ectoplásmicas. Incluso si estos efectos no dejan de ser interesantes o raros en la práctica, sería un error convertirlos en objetivos y, sobre todo, se debería saber discernir su naturaleza exacta.

En realidad, la teúrgia (como cualquier otra práctica mágica…) actúa sobre áreas muy sutiles del aparato cognitivo humano. Entre ellas se encuentra lo que los neoplatónicos llaman intelecto, que está en relación con el intelecto divino que el mago busca contactar (particularmente cuando intenta la conversación con el Ángel Guardián).

Por lo cual, si se produce una manifestación sensorial, o incluso una visión espiritual, durante un ritual, la verdadera cuestión será el saber si se trata de una materialización perteneciente al psiquismo del operador, o la presencia efectiva de algún visitante del más allá…

El mago de alto nivel sabrá hacer la distinción entre un fenómeno sobrenatural y una experiencia metafísica, que se sitúan realmente en planos diferentes. Solo el conocimiento de si permitirá tal distinción, es lo que justifica de nuevo la importancia de un trabajo de introspección consecuente en el mago (recordemos al pasar que Israel Regardie, uno de los grandes nombres de la Golden Dawn, imponía a sus neófitos la obligación de un trabajo psicoterapéutico previo a toda iniciación…)

¿Fenómeno espiritual o evolución espiritual?

Lo que nos lleva al tercer punto crucial de esta exposición. No se debe confundir fenómeno espiritual y evolución espiritual.

Algunas personas con una fuerte sensibilidad emocional, como suele ser el caso en los médiums, pueden ser testigos de fenómenos parapsicológicos variados. Sin embargo, esto no los hace grandes sabios llegados la cumbre de la iniciación espiritual. El ejemplo de Kelly, el asistente del Dr John Dee, que recibió las visiones del sistema de magia Enochiana, es elocuente en más de un sentido.

Recordemos que el objetivo real de toda teúrgia no es el hacer aparecer relámpagos o genios alados en un oratorio cargado de incienso y de telas adornadas con símbolos esotéricos. A menos que se decida realizar experiencias en este sentido, algo que he hecho durante mucho tiempo, y de lo que hablaré con usted algún día…

Entonces el gran teúrgo solo utiliza el apoyo ritual para llenar su práctica interior de conexión con lo divino. El rito le permite así establecer una progresión gradual hacia los diferentes niveles de conciencia necesarios para su acercamiento al absoluto. Ha encontrado la puerta de un templo secreto en lo más profundo de su corazón y se ha instalado allí, desnudo como un gusano, para oficiar un rito casi silencioso, al menos en apariencia.

¡Por lo que lo invito a meditar esta vía mágica sin accesorios ni superfluidades, y si usted quiere realizar la experiencia en el desierto, tenga la prevención de ponerse un sombrero!  🙂

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¡Que se lo diga por Toutatis!