Alquimia - La vía del rayo - cfio.es

Alquimia y la vía del rayo

Entre las vías alquímicas más extrañas aparece la vía del rayo. Fue raramente practicada debido a las dificultades técnicas de su puesta en marcha así como peligros que implica. Aunque muy conocida, pocos alquimistas en realidad la han practicado ni así mismo la han traspasado…

Rodeada de un secreto impenetrable, la vía del rayo cederá sin embargo todos sus misterios a los investigadores audaces. ¡En cuánto a los otros, temerosos y cobardes, quédense atrás del Trueno de Zeus!

El fuego del cielo

Los que me han seguido hasta aquí comprendieron que la verdadera apuesta de la alquimia es capturar la luz. Conscientes de este hecho, ciertos alquimistas se preguntaron si no era posible ir por este fuego celeste allí donde se encuentra, y sobre todo donde se manifiesta más fuertemente; es decir durante una tormenta.

La instantaneidad y el poder de los rayos de un relámpago habría permitido según ellos obtener una cantidad inverosímil de luz natural en un tiempo muy corto. La vía de Zeus forma parte pues de las vías alquímicas más rápidas y, sin juego de palabra, de las más fulgurantes.

Un juego de niños…

¡Tengo (Tiens), re – vela nuestra expresión alquímica favorita! Porque en efecto, es por medio de un ciervo – volante (note el ciervo) que los adeptos de Zeus canalizaban el rayo, siguiendo en esto la lógica del pararrayos. Mucho antes de esta invención, los chinos ya habían observado – a sus dependientes – cuán peligroso podía ser entregarse a este pequeño juego bajo la lluvia…

Más tarde, ciertos alquimistas captaban los relámpagos por medio de sólidos geométricos de metal tal como icosaedros o imcluso dodecaedros. El poder de las formas es utilizado algunas veces en alquimia (volveremos a ello) así como lo demuestra Fulcanelli en el capítulo del Reloj de sol de Edimburgo (en Las moradas filosofales – tomo 2).

En Concarneau donde he vivido 12 años, el castillo de Keriolet que había pertenecido al siglo 19 a una hermandad alquímica, posee una torre provista en sus horas de gloria de un sólido estrellado que servía de imán para operaciones olímpicas. El sólido fue un día derribado y se encuentra actualmente en las bodegas del castillo. Todavía se lo aprecia en algunas tarjetas postales añejas.

Alquimia y la vía del rayo - cfio.esEl tipo de torres, no el de Magdala, sino aquel que adorna bellamente el arcano XVI del TAROT de Marsella; es llamado la Casa el Dios.

Un secreto de fabricación

Ahora que comprendimos cómo es posible condensar en un tiempo récord tal dosis de luz, resta por saber cómo retenerla y capturarla en un receptáculo apropiado.

Es a la mitología que nos dirigiremos, y de modo muy simple. El Dios griego del trueno y del rayo es Zeus, y su corolario romano es Júpiter.

Si recordamos que el metal asociado con el planeta Júpiter es el estaño, hemos ya resuelto una parte del enigma.

Un juego de palabras divertido

¿Qué relación hay entre Júpiter, el estaño y el rayo? Es una muy pequeña palabra qué va a decírnoslo por la lengua de los pájaros (¡y de la buena para una vez!). Usted sabe que un relámpago es electricidad estática que se manifiesta por la intervención de condiciones meteorológicas particulares.

Usted sabe también que el rayo es ni más ni menos que una chispa (étincelle) gruesa. Si descomponemos esta palabra, obtenemos la fórmula étin – el que hay que entender como etain (estaño) – scelle (sello)  y por extensión, etain-sel (estaño – sal)

El secreto es liberado así de su ganga. Porque la sal de estaño que es posible aislar es el receptáculo o el imán (en alquimia se dirá un mercurio) más apropiado para retener la cólera de Zeus y sellarla por la misma ocasión. ¡El estaño (o extinto) está ahora iluminado, es lo menos que se puede decir!

Leer más…

¡Que se lo diga por Toutatis!