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¿Existen las órdenes alquímicas?

Cuando se busca una enseñanza alquímica, es natural intentar ponerse en contacto con grupos iniciáticos y con otras órdenes alquímicas. Se nos dice que existen colegios de iniciados con los que nos podríamos reunir. Efectivamente, ciertas órdenes iniciáticas tienen esta pretensión. ¿Pero ellas están siempre a la altura de sus promesas? …

La vía solitaria

Lo que es verdad en muchas tradiciones espirituales del extranjero es verdad también en el dominio de la alquimia. A saber que es a menudo una vía solitaria. Hasta incluso si es siempre agradable y preferible trabajar en equipo, es ilusorio creer que existan sociedades ocultas constituidas que le tomarán de la mano y le guiarán hasta el final de la búsqueda.

A ciertos amigos del mismo nivel han intentado instituir a veces pequeños grupos, sobre todo en los niveles avanzados donde, finalmente, poca gente puede seguirlos ya que el camino es árido. Estos grupos secretos son encabezados por un iniciado o un adepto experimentado, pero cada uno debe hacer su propio trabajo en el silencio y la soledad del laboratorio. Se intercambian impresiones, giros (vueltas) de manos y consejos, pero nadie va a hacer el trabajo en su lugar.

Cuando estos grupos son sanos, no se practica allí ninguna forma ni de mundanalidad ritual, ni de abuso de poder. La fraternidad y el compartir reinan en el maestro y el diálogo es totalmente transparente.

La Rosa-Cruz de Oro

Ha existido un collegium de adeptos alquimistas desde el siglo 15, que eran los descendientes de las antiguas fraternidades caballerescas y monásticas. Ellos no se reunían casi nunca sino que eran una suerte de guardianes depositarios de las antiguas vías de laboratorio que se remontaban a la más alta Antigüedad. Todos ellos habían hecho la Piedra y se colocaban bajo la bandera de la Rosa y de la Cruz, de allí su nombre: los Rosa-Cruz de Oro.

Muchos de ellos son autores conocidos de los famosos tratados de los que disponemos hoy y de los que no indicaron sin embargo nunca su pertenencia.

Precisemos que esta sociedad secreta no existe más después de mucho tiempo y que perdería su tiempo si quiere buscarla en Internet. Quedan sólo algunos descendientes indirectos de esta fraternidad alquímica, existen todavía en muy pequeño número, repartidos un poco por todas las partes de la Tierra

Las grandes instituciones esotéricas actuales que reivindican el nombre ilustre de Rosa-cruz o Rosa Cruz de Oro, no tienen absolutamente nada que ver con la hermandad secreta de la que hablo aquí.

¿Y las grandes instituciones?

La mayoría de los órdenes iniciáticas actuales (incluso algunas obediencias masónicas) reivindican la detención de un cuerpo alquímico que ellos proponen poner a disposición de sus miembros. La mayoría de las veces, las enseñanzas en cuestión son simples compilaciones de textos más o menos secretos, que no han sido nunca practicadas, ni incluso sumariamente.

Lo que significa que los dirigentes de las grandes instituciones iniciáticas son a menudo tan ignorantes e inexpertos como usted. Siempre termina por darse cuenta de esto excepto que esto puede tardar años. Años perdidos esperando que tal o cual gran maestro se digne dar algunas llaves que lo único que tienen de secreto es el nombre.

La gran mayoría de mis alumnos viene de estas corrientes esotéricas relativamente insípidas y estuvieron a punto de ahogar en ellas su búsqueda hasta el punto de no retornar.

¿La verdad?

No confundamos la forma y el fondo. La verdad es que las estructuras iniciáticas no son sólo el vehículo. Algunas veces, un adepto penetra en alguna de ellas y anima desde el interior aprendizaje muy meritorios. Es raramente poseedor de altos grados pero observa las buenas semillas. Cuando está seguro, se desvela a los neófitos y les toma bajo su dirección para una formación recta. Luego de que él deja la orden, esta se encuentra entonces desvitalizada de la energía hermética que se encontraba allí durante su presencia.

Entra y luego sale. Hermes está allí, luego ya no está más allí. Los órdenes viven y mueren. Esto siempre fue así.

Entre los Rosa Cruz de Oro, cada adepto tenía un solo aprendiz. La formación duraba siete años. Pero hoy tales adeptos son raros y los modos de vivir y de enseñar han cambiado. Se está obligado a obrar de otro modo, lo que explica por ejemplo los fenómenos de vulgarización que se atestigua en nuestra época.

Esto habría sido increíble hace 20 años.

No lo olvide. Las formas no son nada. La enseñanza aparece, luego desaparece Desgracia para el que duda y no escoge su posibilidad. Las viejas estructuras deben desmoronarse para que nazcan nuevas formas, hasta su propia extinción, y así sucesivamente…

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¡Que se lo diga por Toutatis!