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El hermetismo negro y el culto de los vampiros

¿Conocemos realmente el hermetismo en todas sus formas? Esta rama iniciática del ocultismo occidental siempre ha estado más o menos asociada con la alquimia. Muy a menudo por tanto la acompaña una connotación francamente espiritual. El problema sobreviene cuando se pone la nariz en ciertos documentos confidenciales conservados en secreto, y por una buena razón, en vista de las inquietantes operaciones que aparecen allí. ¿Quiénes son verdaderamente los hijos de Hermes?…

A través de algunos ejemplos, nos daremos cuenta de que el barniz espiritual (y filosófico) que rodea ciertas fraternidades iniciáticas es un engaño total. En efecto, uno puede preguntarse qué tiene de noble (o de muy evolutivo) querer usar técnicas ocultas que caen algunas de ellas en la psicopatología pura.

Una filosofía sin Dios

En ciertos grupos herméticos, se considera que ninguna relación con lo divino es necesaria (sic). La naturaleza está simplemente en estado de stand-by (espera en reposo) y que el trabajo del adepto es el de forzar esta inercia con solo la fuerza de su voluntad. Se puede imaginar el endurecimiento personal (ego) que esta práctica implica. Para estos iniciados, las oraciones y otras opciones devocionales son desbordamientos sentimentales reservados para las masas creyentes. En líneas generales, si usted cree en Dios, es un perfecto estúpido…

Existe también una tendencia a querer «romper» el ego por todos los medios posibles, y prefiero callarme en lo que concierne a cómo lo hacen a veces…

Ideas políticas «especiales»

Personalmente, no me gusta la política. O bien, me gusta una política que busca difundir la equidad y la justicia entre los hombres. Una política que infunde respeto y desea la elevación espiritual de la humanidad hacia un nivel de conciencia aumentado.

Lo sé, soy un dulce soñador… Me encanta amar.

¿Pero qué podemos pensar en estos filósofos que afirman encontrarse en una vía espiritual, y que al mismo tiempo muestran ideas por lo menos radicales (y aquí, prefiero no especificar)? ¿Acaso Hermes y los neoplatónicos querían un mundo tan desgarrado por el odio y la intolerancia? No estoy seguro…

Vías sexuales dudosas

Existe indiscutiblemente un arte de la sexualidad sagrada. Muchas prácticas en este campo han jalonado la historia de la espiritualidad tanto en Oriente como en Occidente. He consagrado por otra parte un largo capítulo a este tema en mi formación sobre la Gran Obra alquímica.

En el hermetismo corriente, las vías que buscan la inmortalidad por la creación de un cuerpo de Gloria pueden tomar formas – digamos – pintorescas. Es el caso, por ejemplo de la famosa vía del Lirio, que no es más un secreto desde hace tiempo, y que consiste en ingurgitar su propia simiente (semen) en el marco de una práctica alquímica que utiliza el cuerpo como athanor.

No niego que tal procedimiento pueda evocar, bajo la corteza de un simbolismo exigente, algunas grandes verdades iniciáticas, y probablemente un protocolo de trabajo riguroso que se deberá saber entender con discernimiento (ver la formación de más arriba), pero hay sin duda límites con lo escabroso cuando, siguiendo directivas sacerdotales más bien asombrosas (algunos las dirán que son celto-chamanicas), se mezcla el semen humano con la sangre menstrual de una buena amiga, todo mezclado con sustancias animales vigorizantes para una pequeña colación ritual.

No me importa, pero personalmente – si incluso me dicen que es menos eficaz – prefiero a pesar de todo, y por lejos, mi ostia ácima y mi vino barato a modo de Especies

Los alquimistas y el homúnculo

Estamos también sorprendidos de descubrir en ciertos textos atribuidos a alquimistas y hermetistas de alto rango, operaciones verdaderamente curiosas en las cuales se explica cómo fabricar un esclavo biológico a partir de esperma masculino. La idea es hacer crecer un embrión mágico en un bocal (un frasco) – o peor en una mujer (…) – y de reducirlo a su servicio una vez creado.

El monstruo – porque es uno – es llamado homúnculo. No es completamente de hecho un ser humano ni incluso un ser de carne y hueso. ¡Es ni siquiera quiero saberlo!

A esto es a lo que llega cuando se toman las palabras de los adeptos al pie de la letra, olvidando así el espíritu que ilumina el texto y le da la consistencia mística que favorece a toda obra filosofal.

La palingenesia

La palingenesia es una vieja práctica anexa de la alquimia que consiste en hacer renacer una planta o a un animal a partir de sus cenizas. Algunos adeptos poseían gabinetes de curiosidades en los cuales exponían frascos cuyos fondos estaban tapizados con una fina ceniza azulada. Solo bastaba con calentar un poco el bocal para ver florecer en el interior toda clase de plantas y flores, como en un holograma.

Mientras estas prácticas se limiten a los vegetales, su aplicación resulta divertida y entretenida. Pero algunas personas malvadas han visto la posibilidad de despertar a sus muertos. Ha nacido una nigromancia de sus experiencias en provecho de intereses inconfesables…

Ellos también eran hermetistas.

Ritos sexuales en lenguas antiguas

Algunos grupos todavía les proponen a sus miembros, rituales llamados herméticos cuyas invocaciones están escritas en lenguas antiguas tales como la caldea o la siríaca.

Se les explica que el rito debe ser realizado un cierto número de veces para favorecer su admisión en círculos cada vez más cerrados. La mayoría de las veces, los miembros recitan sin comprender ni una palabra lo que dicen. Y si ellos se inquietan por saberlo, se les responde que el rito funciona precisamente gracias al poder de los nombres bárbaros y que así debe permanecer.

¿A quién se alimenta en tales invocaciones mágicas?

Los cultos herméticos de los ancestros

En las viejas familias aristocráticas o burguesas, también existieron dudosos filones herméticos.

Un antepasado ocultista establece un día un ritual familiar y, por la autoridad que encarna, impone a sus descendientes la obligación de practicar el mismo rito sin interrupción o modificación. De generación en generación, se les explica a los miembros de la cadena familiar que el rito lo protege y también le otorga privilegios y poderes mágicos (lo que se verifica en la mayoría de los casos), insinuando que en caso de interrupción, se podría producir también el efecto inverso, a saber ocasionarle desgracia a los eventuales disidentes.

En realidad, el rito se hace sólo por una sola cosa. Asegurar la existencia post mortem del viejo ancestro iniciado que ha tenido éxito por este medio en escapa de la segunda muerte.

Lo que hace de él un ser fantasmagórico – un vampiro – que utiliza a su descendencia como alimento energético. Se puede leer sobre tales hechos en los libros de Gustav Meyrinck. Y es también así como procedían las castas dirigentes egipcias (ver mi formación sobre teúrgia)

En caso de que, debido a las circunstancias, un descendiente no haya podido o querido procrear, está previsto que se efectué una adopción iniciática. Cualquier discípulo recibe entonces una forma de condecoración familiar, con la atribución oficial de la partícula nominal (siempre es bueno llamarse «De « algo), y el legado del arcano ritual. Creyendo haber recibido una gracia, el desafortunado depositario se ve entonces obligado a prolongar la vieja máquina ancestral, que por este odioso hurto escatológico, le permite perdurar todavía un poco más en el más allá.

Una usurpación total

Usted lo habrá comprendido, todas las corrientes que he citado en este artículo, no tienen nada de hermético en el sentido estricto del término. Son desviaciones nacidas de la mezcla de culturas ocultistas y mágicas profundamente desnaturalizadas durante los siglos precedentes. Si usted lee los libros de Hermes Trismegisto, no encontrará nada comparable.

La filosofía hermética defiende altos valores que van hacia lo bello, lo justo y lo útil.

Se podría por tanto concluir que la obtención de la perennidad de la conciencia, comprendida como el solo y único objetivo de la Gran Obra Alquímica, pasa por un proceso de liberación autónomo y puramente místico, que no depende de esta forma particular de carburante que puede representar, para un vampiro, la especie humana encarnada.

Existe, indiscutiblemente, un hermetismo negro, un reflejo ineludible, en negativo, de la gran vía luminosa, la cual necesita el renunciamiento de sí, el abandono de la personalidad, de la misma identidad; condiciones que rechazan las almas tenebrosas, incluso si han sido iniciadas, demasiado apegadas al determinismo terrestre.

¡Que se lo diga por Toutatis!