Uróboros y alquimia - cfio.es

La alquimia de Uróboros en la vida cotidiana…

La universalidad de la alquimia yo ha sido demostrada. Sin embargo, si el simbolismo alquímico y su teoría hermética general son ahora más o menos conocidos por el público, las aplicaciones prácticas del arte de Hermes permanecen todavía como un campo a desbrozar. Poca gente sabe, en efecto, que más allá de las experiencias de laboratorio, la alquimia puede también ayudarnos a resolver nuestros problemas existenciales. ¿Cómo, por ejemplo, la serpiente Uróboros puede venir en nuestra ayuda?

Hacia una alquimia ampliada

No se tratará en este artículo de reducir la alquimia a un sistema de desarrollo personal psicologizante en exceso. C.G Jung ya había cometido este error al relegar la parte de experimentación pragmática del laboratorio.

En cambio, cualquier adepto les dirá que la realización de la piedra filosofal pasa necesariamente por un proceso de limpieza psíquica, cualquiera que sea la vía escogida.

Entonces, que puede más, que puede menos. Si las operaciones alquímicas son capaces de generar grandes transformaciones metafísicas en el plano espiritual, lo pueden hacer también a niveles psicológicos inferiores.

El Uróboros

El Uróboros es un viejo símbolo alquímico que se remonta a la más alta antigüedad. Se encuentran representaciones de la serpiente divina en muchas tradiciones, por todas partes de la Tierra.

La particularidad de Uróboros es su posición. Se muerde la cola, lo que nos recuerda desde luego la representación del círculo, otro símbolo universal.

La idea es que a fuerza de devorarse, a si misma va a terminar aniquilándose. El círculo terminará siendo un punto, luego algo más u otra cosa. A pesar de las apariencias, este disparate o paradoja no es una simple abstracción. El alquimista va extraer de esto una aplicación práctica que tendrá consecuencias tangibles en sus retortas de laboratorio y tal vez, si lo quiere, en su vida personal.

La Tabla de Esmeralda

En su Tabla de esmeralda, Hermes Trismegisto nos da los siguientes consejos:

« Separarás la Tierra del Fuego, lo sutil de lo espeso, suavemente, con mucho ingenio. Sube de la Tierra al Cielo, y de nuevo desciende a la Tierra, y recibe la fuerza de las cosas superiores y de las inferiores. Tendrás por este medio la gloria del Mundo entero. Entonces toda oscuridad huirá de ti.»

Analicemos un poco este texto. Nos dice que los elementos deben ser separados. En efecto, cuando enfrentamos un problema, es muy importante tomar distancia, separarnos de él con el fin de poder observarlo. Lo que nos hace despegarnos de aquello que nos molesta, a no confluir más como lo dicen las terapeutas gestálticos. Es la primera condición para resolver un problema, no ser parte del problema, sino de su solución.

Separar la tierra del fuego y lo sutil del espeso es una forma de cambiar de posición y de rol. Es por eso que es necesario actuar con mucho ingenio, porque esto no se hará solo. Es necesario decidirse a realizar esta separación sino se permanecerá absorbido por del problema.

Es igual en el laboratorio alquímico. Nuestra materia también tiene muchas impurezas que, hasta aquí, le han impedido evolucionar hacia la quintaesencia. El alquimista va por lo tanto a proceder a operaciones de desmembramiento que van a dejar a la materia en partes para una saludable limpieza.

Un pequeño golpe de Karcher (hidrolimpiadora)

Cuando se ha tenido tiempo para reflexionar sobre el problema, se va a poder ver mejor lo que sucede. Es mejor observar. Así como un cirujano explora el interior de un cuerpo enfermo después de haberlo abierto con su bisturí. La separación alquímica de lo sutil de lo espeso, nos ofrece también la ventaja de saber más sobre las causas de nuestra dificultad.

A partir de allí, vamos a poder hacer un poco de selección y limpiar el terreno. Es por eso que el alquimista purifica los componentes de su materia después de haber separado unos de otros.

En la vida, los problemas no siempre nos pertenecen. ¿Cómo ha influido mi educación en todo esto? ¿Mi vida está de acuerdo con mis valores? ¿No me estoy embarcando en el proyecto de otro(a) y me he olvidado el pasaje? Todas estas preguntas, y muchas más, nos permiten ver más claras las cosas.

En la retorta del alquimista, hay un pedazo de plomo que está destinado a convertirse en oro. ¿Por qué está todavía rodeado de harapos?

¡Circule, que no hay nada para ver!

El que conoce la causa conoce el remedio. Entonces para Hermes, el remedio supremo es llamado circulación. Circulando de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo en el balón de vidrio la materia va a poder evolucionar, y el problema también.

Uróboros alquimia - cfio.esEsta circulación, lo habrán adivinado, es el gran secreto de Uróboros, nuestra serpiente sagrada, que indica mordiéndose la cola, la dirección que se debemos tomar con el fin de favorecer nuestra evolución. Sube de la Tierra al Cielo, y de nuevo desciende a la Tierra, y recibe la fuerza de las cosas superiores y de las inferiores.

Lo mismo ocurre durante un proceso de resolución de problemas existenciales. Para que pueda hacer eclosión una solución, es necesario hacer circular la dificultad en el vaso -que es nuestra vida diaria- probando incansablemente todo lo que es posible hacer para resolver el problema. Es necesario hacer circular el problema en nuestra cabeza y en nuestro medio ambiente todo el tiempo necesario para que emerja espontáneamente una resolución.

La verdadera dificultad de este arte es la impaciencia. ¡Cum Patientia! (Con paciencia) exhortaban los Antiguos… Estamos tan acostumbrados y programados  para solucionar nuestros problemas apretando un simple botón, que terminamos por olvidar el buen sentido de la Naturaleza, que se toma sencillamente su tiempo. Si procuramos eliminar el problema lo más rápido posible y desembarazarnos de este por cualquier medio, no sacaremos de eso nada bueno y la dificultad se desplazará a otra parte…

En el laboratorio alquímico, es igual. En la medida en que se la ponga en buenas condiciones, la materia primera evolucionará de sí misma hacia la quintaesencia gracias a la alternación incesante de las sublimaciones y coagulaciones naturales en el balón. Impulsada por un fuego interno que no puede escapar del recipiente de vidrio, los diferentes componentes de la materia, azufre, mercurio, y sal, sufrirán un movimiento rotativo que los unirá finalmente en un nuevo cuerpo, un nuevo ser, renovado por la experiencia repetida de lo alto y de lo bajo. Una Crisopea.

¿Tener altos y bajos no es lo propio de la existencia humana? Pero sin duda hemos olvidado la utilidad y la sabia razón de tal cosa…

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¡Que se lo diga por Toutatis!