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¿Los productos alquímicos solarizados son una alternativa para el hambre en el mundo?

Gracias a las formaciones de CFIO, los investigadores francófonos redescubrieron recientemente un arcano alquímico fundamental, olvidado o conservado en secreto durante siglos. En efecto, la operación de concentración de los rayos solares sobre una materia preparada, está en la base de la mayoría de los procesos filosóficos y herméticos. Lo que se sabe menos sin embargo, es que la luz solar así condensada, podría también dar lugar a productos puramente alimentarios de bajo costo, simples de realizar y en cantidad casi ilimitada…

Un pequeño recuerdo técnico

En la literatura alquímica, el famoso «azufre de los sabios» o «azufre filosófico» no es otro que la luz. Este fuego fecundante, intangible o casi según las vías, fue utilizado por los alquimistas desde la más alta Antigüedad en la mayoría de las vías de laboratorio tradicionales.

Así como lo he largamente explicado en mis formaciones, la luz puede tomar diversas formas, de la más elemental y esencial (así como lo es por ejemplo la luz divina de los místicos), hasta la más densa o salina (encarnada por el nitro presente en ciertas aguas), pasando por los rayos brutos del sol concentrados por medio de lentillas.

Como manifestaciones del Espíritu Universal, las formas que reviste la luz son muy numerosas y por consiguiente en el origen de las diversas vías alquímicas tomadas por los adeptos. Esta idea es fundamental para comprender la elección de tal o cual procedimiento de laboratorio, porque según el nivel en que la luz es capturada, el arte y la manera de conducirla a una quintaesencia tangible (una piedra filosofal) va a cambiar.

Procedimientos muy secretos

Entre todos los métodos utilizados por los adeptos, el más eficaz y rápido para realizar la Piedra es indiscutiblemente la concentración de los rayos solares sobre una materia preparada.

También es el arte que ha sido más disimulado por los adeptos, y es por una causa. Porque mucho más allá de las virtudes que se atribuye a la Piedra (riqueza, salud y longevidad), ésta otorga privilegios metafísicos (y metatécnicos) completamente extraordinarios. He hablado de eso en otro artículo…

La fuente

El sol está en el origen de toda vida y de toda conciencia, la captura y el cultivo de una sola de sus partículas luminosas le da a su poseedor una cierta ventaja existencial. Es la quintaesencia universal tan buscada por los alquimistas y quien nos interesa aquí bajo su forma alimentaria.

En efecto, si se tiene en cuenta el hecho que nuestros alimentos son únicamente partículas solares convertidas en alimento, entonces, sirviéndonos directamente de la fuente de la energía que nos mantiene con vida, podríamos dejar de ingurgitar alimentos impropios para nuestra salud así como para nuestra evolución espiritual. Podríamos transformar nuestra relación con la Naturaleza y no brutalizar más a los animales y a las plantas que alienamos sin compasión en nuestros sistemas económicos desviados. Podríamos detener el hambre en el mundo, así como la guerra…

Un precursor

Jacob Lorber (1800-1864) fue un músico cristiano inspirado que así mismo se cualificaba de «escriba de Dios». En 1851, escribió una curiosa obra titulada «El poder sanador de la luz del sol» (Le pouvoir guérissant de la lumière du soleil) en la cual expone técnicas de fabricación de productos solarizados muy simples que constituyen, según él, remedios excepcionales.

La filosofía defendida por Lorber se aproxima mucho a los conocimientos herméticos tradicionales, aunque en ningún momento, sugiera este género de aproximación. Jacob Lorber recibió sus conocimientos esencialmente por vía vertical, o inspiración divina, y no ha sido influido aparentemente por alguna enseñanza alquímica.

Sus métodos son reducidos al extremo y consisten lisa y llanamente en bombardear ciertas materias de rayos solares concentrados con el fin de constituir los que él llama «bolas de sol» curativas. En la introducción a la obra precitada, es explicado que: «Los remedios nacidos del poder sanador de la luz del sol serán los remedios del futuro para aquellos que luchan por la luz, en lugar del vagabundeo sin fin en la enfermedad y en la oscuridad.» Y añade más arriba: «Pero para llegar a algunos resultados, ambos regímenes mencionados aquí, el físico y el espiritual, deben ser estrictamente seguidos.»

¡Aquello que falta desarrollar!

¿Si entonces se parte del principio que la luz solar concentrada pueda constituir una panacea universal – lo que está en conformidad con el hermetismo clásico – por qué no contemplar así mismo aplicaciones puramente nutritivas del mismo procedimiento y, por extensión, a aquello que utilizan los adeptos para realizar la Piedra por vía seca?

Jacob Lorber recibió una información capital. El sol, es la vida. Comer luz solar sin pasar por el filtro de los alimentos habituales – necesariamente impuros – esto es sacar directamente de la fuente nutritiva de nuestro planeta y asegurarse un alimento que es a la vez físico y espiritual.

En conjunto con las operaciones secretas de la Gran Obra tales como la utilización de poderosas lentillas, de estenopes y de medio ambientes magnéticos, las técnicas de Lorber verían su poder decuplicado hasta producir alimentos baratos para todos.

Comer una Hostia

Para culminar, citemos el caso de estos monjes (Nicolas de Flue, Marthe Robin) de los que se sabe que se alimentaron exclusivamente con una hostia al día durante toda su vida. Qué es una hostia si no es la luz (divina esta vez) concentrada en las especies eucarísticas (el pan y el vino) por la operación de un rito litúrgico.

Esta luz, toda celestial, deviene un alimento espiritual en estado tangible – y así pues consumible – por el poder de la consagración sacerdotal. Entendámoslo, este caso es raro. La inedia (acción de no comer más) no es deseable en la mayoría de los casos. Esta resulta más bien de una Gracia dada desde arriba que de la decisión de una persona.

En cambio, producir alimentos altamente energéticos sirviéndose de la fuente nutritiva universal que proviene del sol, es una oportunidad accesible a escala industrial o simplemente artesanal.

Es un campo de búsqueda que sería bueno desarrollar por lo menos para los países en los que la población está hambrienta, lo que no constituiría forzosamente un peligro para la economía agroalimentaria mundial ya que la inmensa mayoría de la gente en Occidente come también por placer y no solamente por necesidad.

Leer la CONTINUACIÓN de estos informes secretos…

¡Que se lo diga por Toutatis!