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Los secretos de la materia prima alquímica

Siempre ha habido un gran debate en el pequeño mundo de la alquimia, por saber con qué materia trabaja el alquimista para realizar la piedra. Numerosas teorías circulan por los libros y en Internet. Desde las más complicadas a las más extravagantes, estas aproximaciones están basadas la mayoría de las veces en una falta profunda de conocimientos. Esto ha dado lugar a un problema más complejo delo que parece…

Un error grosero

Confundir la forma y el fondo es corriente en alquimia. Es el caso, por ejemplo cuando es cuestión de dar un nombre preciso a la materia prima de los alquimistas. Es verdad que la literatura hermética rebosa en definiciones múltiples y variadas, lo que no arregla el problema de los investigadores en busca de iluminación.

El primer error entonces es creer que la materia prima alquímica es una materia precisa. Es falso. El hecho que los adeptos le hayan dado varios nombres es una indicación en cuanto a su valor universal. Ahora, muchos se ensañan en citar tal o cual mineral, tal o tal materia porque, supuesto, varios textos recortan.

Razonar así hay que tomar el problema a la inversa. Porque la definición exacta de la materia prima es sustancia primera, es decir, aquella que se encuentra al comienzo del mundo, al inicio de la creación, y que puede tomar seguidamente muy numerosas formas. Esta prima esencia, está en el origen de todo lo que existe en el mundo manifiesto. Es a ella que procura aislar el alquimista en su laboratorio.

Uno el todo

Esto nos lleva a deducir que la materia prima está finalmente en toda cosa. Es la esencia de todo lo que existe en los tres reinos de la Naturaleza.

Es por eso que la cuestión de la Unidad del mundo debería alimentar la reflexión de los investigadores. En lugar de esto, muchos se extravían en una investigación detectivesca, creyendo que hay un secreto que hay que descubrir más bien que una ciencia que hay que aprender.

El alquimista que quiere culminar en la Gran Obra, debe hacer el esfuerzo de estudiar los principios fundamentales del hermetismo. Él debe abandonar la creencia infantil de una cacería de tesoros que no le llevará en ninguna parte. Es por esto que no sirve para nada leer libros de alquimia si no se poseen los rudimentos teóricos de esta disciplina.

Una buena comprensión de la Naturaleza desde el punto de vista hermético, le dará al estudiante una base de conocimientos muy precisos que le permitirán determinar con seguridad por sí mismo sobre cual materia puede tener previsto trabajar.

¿Cual materia entonces?

La materia prima, lo habrán comprendido, es una materia única. Muchas materias son utilizables en el contexto del laboratorio alquímico. El hermetismo clasifica la Naturaleza en tres reinos, mineral, vegetal y animal. Es posible entonces empezar la Gran Obra a partir de uno de estos reinos.

Ahora, los adeptos han constatado que, aunque el Espíritu Universal que ellos buscan, esté potencialmente por todas partes, es más fácil extraerlo ciertas materias que de otras. Esto ha dado nacimiento a las numerosas vías alquímicas existentes y que conducen todas a la quintaesencia de la Naturaleza, de otro modo llamada piedra filosofal.

Es el conocimiento de estas materias en particular que constituye el secreto de los alquimistas y no otra cosa con el nombre disimulado. Así como un ebanista conoce el secreto de ciertos maderas que se trabajan mejor que otras, el alquimista sabe sobre qué materias va a poder trabajar eficazmente, aunque teóricamente, todas ellas puedan convenir…

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¡Que se lo diga por Toutatis!