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ORMUS, o el oro monoatómico, en su lugar…

Recibo regularmente preguntas sobre el ORMUS ya que algunos pretenden que este compuesto salino descubierto fortuitamente por David Hudson sería el oro blanco de los alquimistas y la llave de los grandes misterios de la humanidad, tales como el Arca de la alianza o la piedra filosofal. Un profundo conocimiento de la alquimia y sus prácticas secretas nos va a permitir dar una opinión “tradicional” sobre la cosa…

Un descubrimiento extraño

En 1976, el agricultor David Hudson hace un descubrimiento muy desconcertante. Su tierra de explotación revelaba una tasa de sodio muy elevada que hacia sus cultivos cada vez más difíciles. El sodio en efecto, endurecía la superficie del suelo y hacía que la tierra no absorbiera el agua.

Para intentar resolver el problema, inyectó ácido sulfúrico en el suelo en una cantidad importante, pensando poder suavizarlo por este medio, ya que contaba con la disolución natural del sodio cuando está en contacto con un ácido. Nada muy esotérico en este cálculo, solo una simple ley de química elemental.

Observando los resultados de su experiencia, David Hudson comprobó que su mezcla, asociada con las potentes radiaciones solares de Arizona, formaba conglomerados blanquecinos en la superficie del suelo, acompañados de extraños fenómenos luminosos.

Resultados inesperados

Interrogado y muy curioso, Hudson quiso observar las cosas más de cerca y vio para su gran sorpresa que los trazos salinos blancos aparecían y desaparecían de un modo completamente irracional.

Extrajo una muestra de esta sal fulminante y la hizo analizar. El resultado fue desconcertante porque no se encontró en esta ninguna traza de elemento químico conocido. La mezcla del sodio, del ácido y del sol había entonces, al parecer, creado una forma metaloide a la cual se le dio el nombre de oro monoatómico.

La investigación sobre este producto desconocido permitieron otros descubrimientos sorprendentes, como por ejemplo la fluctuación gravitacional en proporciones muy importantes, que desafiaban las leyes de la física. Por ejemplo, el oro monoatómico era capaz de transferir sus propiedades anti gravitacionales a los instrumentos destinados a medir el peso.

Finalmente, otras experiencias demostraron que el oro monoatómico poseía propiedades magnéticas capaces de influir el espacio-tiempo, y daba lugar a perspectivas de viajes espaciales multidimensionales. Resumo todo al máximo para no hacer tediosa la descripción de esta historia.

El new age raccoleur

El new age se apoderó de los hechos – así como hace siempre que una curiosidad científica hace aparición – cuando la revista NEXUS hizo ver un artículo sobre el descubrimiento de Hudson.

No sé quién ha sido el primero en establecer un pseudo vínculo entre esta sustancia y un viejo texto alquímico (¿cuál?) fechado en el primer siglo de nuestra era, pero lo cierto es que a partir de este momento, los autores de lo sensacional han escrito de todo y cualquier cosa sobre el oro monoatómico.

En primer lugar, que la sal de Hudson era el oro alquímico de los egipcios (¿cuál?), la verdadera piedra filosofal, cuyas propiedades metafísicas y curativas se encontraban en el origen del fabuloso poder del Arca de la alianza. Un poco fácil así mismo…

Se ha visto también en el producto de Hudson, bautizado por el mismo “ORME” (Orbitally Re-arranged Monatomic Elements) una relación con el maná de Moisés que se ha re-denominado ORMUS en referencia a la vieja historia del árbol sagrado de Gisors (Orme – el Olmo) recuperado de las leyendas secretas del Grial. Consagrado…

Brevemente, les paso los detalles fastidiosos de esta recuperación grosera. Encontrarán todos los detalles de este delirio monumental en Internet.

¿Qué dice la Tradición?

Que yo sepa (pero me puedo equivocar), no se habla de un “oro blanco” en la Tradición alquímica. Existe una piedra al blanco, promesa de la piedra al rojo, o un oro preparado en forma de “cal” que reviste efectivamente la forma de una harina de oro.

La «cal de oro» es un oro abierto lo que permite que luego sea trabajado por procedimientos puramente alquímicos. La preparación de la «cal de oro» no es un procedimiento filosófico en sí, porque fue conocida y utilizada por la química tradicional desde la más alta antigüedad, particularmente por los aRquimistas que, recordémoslo, conocían el arte de mejorar los metales con fines pecuniarios.

Ya que el ORMUS es asociado con la piedra filosofal, le decimos que «la materia sobrepasa en peso su cantidad de oro de origen, pero una vez transformada en polvo, no tiene el peso en la balanza más que de una pluma». Concretamente y objetivamente, es completamente falso. Esto prueba que el que escribió esta burrada nunca vio y todavía menos ha tocado la piedra.

En realidad, la piedra filosofal del reino metálico (ya que se habla mucho de oro monoatómico) es muy pesada y friable por el contrario. No es capaz en nada de aparecer y de desaparecer bajo el efecto del fuego. ¡Todo lo contrario, el fuego vulgar no la puede atacar! Y a menos que sea empujada al nivel de las lámparas perpetuas, ninguna acción humana puramente química puede alterar más su naturaleza. Ella no es descomponible, siendo fuego puro corporificado.

Un balance más bien negativo

Aquí entonces vemos la prueba de por qué es indispensable poseer conocimientos tradicionales y una buena maestría de los principios alquímicos para hacerse la idea más objetiva posible de este género de hechos. Cuando la ciencia descubre nuevos horizontes que todavía no domina, es siempre para el newage la ocasión soñada para hacer algo sensacional al extremo y crear falsas revelaciones. El público desencantado termina luego por hacer valido el error de interpretación difundiéndolo como mejor lo deseen…

No digo (porque si no me contradiría) que la piedra filosofal no implica conocimientos sobresalientes, y el entendimiento, y las posibilidades admitidas por la física clásica. Lo he comprobado personalmente. No digo tampoco que los rayos solares no sean capaces de generar reacciones por lo menos incongruentes en el corazón de la materia.

Digo simplemente que las conclusiones superficiales del new age lo desacreditan en los planos tradicional, filosófico e histórico. La impresión de términos e ideas recogidas por aquí y por allí sin ningún tipo de circunspección ni rigor intelectual, termina en un lugar en donde se realizan, buenas panaceas universales, que por otra parte puede comprar en línea en numerosos sitios. Cliquee “Ormus” y verá…

En conclusión, es muy posible que el oro monoatómico pueda servir de base para un trabajo alquímico, no lo niego. Pero no más, ya que numerosas base salinas ya han dado pruebas y proporcionado resultados filosóficos indiscutibles. ¿En ese caso, por qué querer reinventar la rueda? La alquimia no se limita, muy afortunadamente, a una fenomenología puramente pragmática, nos alejaríamos mucho del resultado de la Gran Obra creyendo lo inverso, y aprobando una vez más, la última hasta la fecha de las egerias del newage.

Leer la CONTINUACIÓN de estos informes secretos…

¡Que se lo diga por Toutatis!