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¿Podemos iniciarnos en la espiritualidad sin maestro ni guru? (parte 2)

Terminamos hoy de debatir la oportunidad o no de operar sin un guía o sin un maestro para iniciarse en la espiritualidad. Vimos ayer que era necesario mirar este fenómeno bajo diferentes ángulos con el fin de poder hacerse una opinión personal con todo conocimiento de causas. Veremos pues otros casos de figura que le permiten a un hombre seguir un camino espiritual auténtico aparte de los caminos trillados…

El “teodidacta”

El “teodidacta” es aquel que recibe el impulso espiritual directamente de arriba. Este caso conlleva una predestinación y es reservado sólo para una porción muy pequeña de individuos. A menudo, su destino es luego guiar o instruir a otros. Ellos no son envidiables por eso su camino personal de vida puede ser caótico.

Conviene ser muy prudente con este género de información. Porque la mayoría de los gurus autoproclamados y otros canalizadores del new age justifican sus conocimientos de esta manera. Es muy fácil hacer creer a otros que se han recibió enseñanzas nacidas del mundo espiritual. Estas personas son iluminadas y hay que huirles.

El verdadero “teodidacta” nunca le dirá lo que es. Por otra parte, todavía haría falta que se lo encontrara para ponerlo en cuestión, lo que no es un asunto delicado …

Hacia una semiiniciación

Me gusta mucho este término. Ello implica que ustedes estarán comprometidos en un estudio y una experimentación espiritual sin la pesadez habitual del protocolo iniciático. Es lo que trato de aplicar con las formaciones de CFIO gracias a las cuales las informaciones más esenciales son dadas, dejándoos libres de aplicarlas o no.

Los Protocolos de trabajo son entregados en claro y sin ambigüedades, y le incumbe de someterlos a un test o de tenerlos como simple información, hasta que se sientan listos para ponerlos en ejecución.

En el mismo espíritu, creo mucho en el encuentro amistoso o fraternal que le permite a dos o varios individuos trabajar juntos, sin hacer sin embargo las concesiones habituales de la vida relacional profana. Aquí, no dejamos pasar nada, pero lo hacemos con tacto y generosidad, sabiendo que esto es para el bien del otro. Ayudándose mutuamente y sosteniéndose, se avanza mas rápidamente.

En un contexto de igualdad fraternal, se escapa también a los eternos juegos tan presentes de poder y de dominación en las estructuras iniciáticas en general.

La experiencia encarnizada…

Para mí, el maestro más grande es la experiencia. Hasta con el mejor guía, si no intenta nada y no toma el riesgo de practicar, no llegará a nada. Vi a demasiada gente consumir su vida esperando estar seguras antes de empezar. Es de tontos.

En alquimia por ejemplo, el trabajo en el laboratorio es el guardián temible del umbral que le evita equivocarse en su avance. Por supuesto, hay que mantener el espíritu abierto a la novedad y no vacilar en probar otra cosa, incluso en barrer todo, si los resultados no se dan a la cita.

Pero por lo menos, como dice el Zen, el camino se confunde con el fin. Y lo que vale, es buscar hasta que se lo encuentre

Un poco de psicología…

Hay un punto fundamental que hay que conocer cuando se está en busca de un maestro espiritual. Aquello que lo asocia inconscientemente con el padre. La relación con el padre genitor es determinante en la mayoría de las situaciones relacionales que el encuentro adulto. Entonces, somos siempre más o menos reenviados hacia nuestra historia cuando es cuestión de pedir ayuda.

Es particularmente verdadero en la relación iniciática. Se espera mucho del guía espiritual, así como el niño espera el máximo de su padre. Según lo que nos haya pasado en la infancia, vamos a reproducir a menudo esquemas más o menos felices.

¿Pudimos contar con nuestro padre? ¿Era duro o afectuoso, ausente o exigente? A menudo vamos a estar atraídos por maestros que se le parecen o aquellos cuya personalidad es susceptible de colmar nuestras carencias afectivas. En todos los casos de figura, es muy importante detectar temprano nuestras propias proyecciones y esperas infantiles sobre el otro, con el fin de no parasitar la relación y perjudicar al aprendizaje desde el inicio.

Si es un buen maestro, se dará cuenta de eso y no lo dejará hacer. Si es un mal maestro, ira en vuestro sentido (incluso inconscientemente) y sacará provecho de la situación para engañarle.

De allí el interés, una vez más, de tener un buen conocimiento de sí. Así, el recibir ayuda e instrucciones espirituales no es peligroso.

¡Que se lo diga por Toutatis!