El poder alquímico de las iglesias

El poder alquímico de las iglesias

Las iglesias y las catedrales tienen una función que es ignorada por la mayoría de la gente. se cree, a menudo, que los edificios religiosos son simples locales decorados para el uso sacerdotal. Pero en realidad, la iglesia es un lugar transformador destinado a las masas inconscientes que se acumulan en el interior como se coloca la materia primera(matière première) de los alquimistas en un athanor. Descubra el conocimiento secreto y alquímico de los constructores de catedrales …

Entre cielo y tierra

Es muy conocido, que las iglesias han sido edificadas en su mayor parte sobre antiguos lugares de culto. Se dice, a menudo que se hizo esto para aplastar las antiguas religiones. De hecho, la idea que había surgido primero era situar el edificio religioso sobre un potente pasaje cosmo-telúrico. Ya que el fin buscado era la re-alianza de los hombres con el cielo, el emplazamiento de la iglesia debía corresponder a esta alineación correcta.

Las ondas de forma

Muy antiguas tradiciones utilizaban el poder de las formas geométricas con fines alquímicos. Existen pues procedimientos de cocción no caloríficos, capaces de captar y de condensar un fuego oscuro transformador. La forma arquitectural de las iglesias responde precisamente a esta descripción.

La orientación geográfica particular del edificio, asociada con proporciones y materiales de construcción muy precisos, dotan a la iglesia de una vibración sobrenatural que va a actuar sobre los oficiantes y los fieles según el lugar que ocupen durante los ritos.

La irradiación de los vitrales

En otro tiempo, los vitrales de las catedrales fueron realizadas con vidrios de óxidos metálicos. Se conoce pues la virtud metafísica de las sales de los metales cuando son atravesadas por la luz del sol. El juego de los colores que crea la atmósfera de las iglesias en ciertos momentos del año no es fortuito. Corresponde a la puesta en lugar de condiciones fotónicas especiales, cuya presencia en el edificio constituye uno de los otros elementos alquímicos de la arquitectura religiosa.

El hecho de que la luz atraviese los motivos simbólicos reproducidos sobre los vitrales, crea un aura en la cual los fieles van a bañar durante la misa. Este baño de luz es una verdadera irradiación divina que actúa sobre los hombres sin ellos saberlo y les prepara para recibir el Espíritu durante la comunión.

El rito es activo

En tal lugar, las palabras de poder utilizadas por el sacerdote, son decuplicadas en poder. Los sonidos sagrados vienen para chocar las formas y los colores del día para engendrar torbellinos luminosos altamente transformadores. Esta alquimia de las energías está en el origen del sentimiento de paz que se siente algunas veces en las iglesias y las capillas. Hasta ciertas personas ateas afirman sentirse bien en tales lugares. Es en parte a causa de las energías benévolas que los atraviesan sin ellos saberlo.

La iglesia es un athanor

El athanor es el horno del alquimista. Es en el athanor que cuece la materia primera(matière première) de la Gran Obra hasta el nivel de perfección de la piedra filosofal. Lo que se puede realizar con los metales puede ser hecho también con el hombre entero.

En origen, es el gran proyecto de los iniciados del cristianismo el de querer transformar el mundo entero a la imagen de Cristo que es, para todos los cristianos, el modelo de perfección a seguir. Se han fabricado pues inmenso athanores colectivos en los cuales los fieles van a tomar su baño de juventud dominical y redimir sus pecados semanales.

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¡Que se lo diga por Toutatis!